bavcarEvgen Bavčar, Doctor Honoris Causa,
17, Instituto de Estudios Críticos

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El fotógrafo ciego no es la excepción entre los fotógrafos sino su paradigma: Benjamín Mayer Foulkes

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CONACULTAComunicado Nº 986
01 de julio de 2010
CONACULTA





El Departamento de Comunicación Social de CONACULTA cubrió las distintas actividades de La mirada invisible, 9º Coloquio de 17, Instituto de Estudios Críticos. Este comunicado aborda brevermente algunas de las reflexiones de Benjamín Mayer Foulkes sobre la fotografía de ciegos a lo largo de 15 años de trabajo.

Una exposición como La mirada invisible, reconoce a la ceguera como una especie de sustancia activa fotográficamente no captable

Para el psicoanalista y teórico de la relación entre ceguera e imagen, Benjamín Mayer Foulkes si por ceguera entendemos el desfallecimiento de la imagen, en el campo fotográfico la invidencia no puede ser un tema entre otros ni la fotografía de ciegos un género más, ya que la actividad de los invidentes revela “nada menos que la naturaleza general del dispositivo fotográfico”.

Con 15 años de experiencia en el estudio de la relación ceguera-imagen, Mayer participó en el Noveno coloquio de 17, Instituto de Estudios Críticos, vinculado a la exposición internacional de fotógrafos ciegos La mirada invisible que actualmente se presenta en el Centro de la Imagen de Conaculta, con la conferencia Ceguera que alumbra, en la que afirmó que “el fotógrafo ciego no es la excepción entre los fotógrafos sino su paradigma”.

A decir del especialista, el deseo de fotografiar no puede tener como punto de partida y destino más que una u otra forma de ceguera, pues lo invisible es constitutivo de lo visible; lo que sorprende entonces, no es que un ciego tome fotos sino la propia sorpresa que ese hecho puede causar.

Indicó que contra las apariencias, el malestar que produce el ciego entre los videntes no se debe a la diferencia que guarda con respecto a aquellos, sino a su inquietante identidad, pues el ciego devela la ceguera de quienes prefieren permanecer ciegos a ella, de manera que lo que está en juego en una exposición como La mirada invisible, “es la mostración misma de mostrar, a la cual los videntes solemos permanecer sistemáticamente ciegos”.

En opinión de Mayer Foulkes la reunión y presentación de una exposición como La mirada invisible, conlleva el reconocimiento esencial de que la ceguera, una especie de sustancia activa fotográficamente no captable, se ubica consistentemente en el lugar de una causa con un sin número de efectos que atañen en igual medida a ciegos y videntes.

A partir de las teorías lacanianas, señaló que la gama de relaciones lógicas con la ceguera consta de cuatro variantes que pueden denominarse religión, ciencia, arte y psicoanálisis; y su operación, puede observarse en los artistas reunidos en la muestra, así como en el modo en que el conjunto aparece y aparecerá reunido, narrado, comentado, estudiado, dentro y fuera de la exposición.

Observó que en su caso, la religión asigna a la ceguera un sentido trascendental teológico, secular, a partir del cual el ciego podrá ser sujeto de redención o de condena, de inclusión o de exclusión; sus operadores se llaman pecado, calidad, emancipación, derecho, justicia.

Dijo que la ciencia, por su parte, codificaría la ceguera con independencia de la subjetividad del ciego, a fin de proscribirla más efectivamente; sus operaciones tienden a la devolución de la vista plena, reubicando al ciego en una ecuación en la que por fin, la vista y la ceguera serían reversibles.

En el caso del arte, apuntó que pone en relación la subjetividad del ciego con algún ideal, de tal suerte que éste figura como un mártir, un bondadoso, un poeta, un puro o un iluminado, lo que sería una clave de relación de la ceguera estetizada; en tanto que la relación psicoanalítica hace de la ceguera algo que alumbra en al menos tres sentidos: esclarece las relaciones entre la vista, la ceguera y la invisibilidad; incendia las obcecaciones y los lugares comunes que  sobre ella suelen repetirse y da a luz a la posibilidad de renovadas prácticas y perspectivas.

Mayer abundó que la relación psicoanalítica con la ceguera no busca asegurarle un significado ni la codifica para mejor proscribirla, como en el caso de la ciencia, ni tampoco fija relaciones entre la sugestividad del ciego y un ideal. “El psicoanálisis concierne con la experiencia concreta de la ceguera, entre ciegos y videntes por igual, para interpelar los sentidos ordinariamente asociados con ella, refutar sus falsas asimilaciones y derribar las ilusiones que contribuyen a su inmovilización.

“Si ordinariamente el ciego y la ceguera aparecen como un remanente de insuficiencia o exceso frente a la normalidad vidente, si las relaciones religiosa, científica y artística con la ceguera pretenden moderar la anomalía y restablecer el orden; por contraste, la descomprensión psicoanalítica aborda la invidencia partiendo de dicho remanente hacia la impugnación del status quo de sus significados asignados y la normalización de la que es objeto, con el doble fin de reabrir un espacio a la singularidad de cada sujeto, ahí donde la estandarización torna invivible la vida y por otro lado, renovar formaciones discursivas personales e institucionales”, resaltó.

Para Benjamín Mayer, desde la lógica psicoanalítica, se reconoce que la ceguera también puede constituir un todo. Y agregó que afirmarlo, no es suscribir a Demócrito, quien se sacó los ojos por considerar a la vida como un nublamiento y de ese modo convirtió a la ceguera en una nueva modalidad de vista plena, de acuerdo con la mitología.

“Es precisamente tal plenitud, la que no ha lugar, ni del lado de la vista ni de la ceguera; la generosidad de la ceguera es la generosidad de lo parcial, pero si la fotografía de ciegos queda asociada de entrada con esa deconstrucción que no cesa de causar efectos a todo lo largo y ancho del mundo de la fotografía, no podemos dejar de notar que éste, siempre puede ser reconducido por las sendas de la religión, de la ciencia, del arte cuya existencia presupone”, puntualizó.

En este sentido, Mayer subrayó que las más radicales preguntas planteadas por la fotografía de ciegos siempre pueden ser debilitadas, en primer lugar por quienes se ocupan de ellas, artistas, promotores, investigadores; de esta suerte, la fotografía de ciegos puede fungir como el más eficaz de los antídotos contra la propia fotografía de ciegos, entendida con un carácter más radical relacionado con la perspectiva que denominó psicoanalítica y deconstructiva.

"Este hecho, donde la propia fotografía de ciegos puede anular la radicalidad que la propia fotografía de ciegos puede tener, nos remite de nueva cuenta a esa enigmática topología que no cesa de trenzar la ceguera con la ceguera de la ceguera, esa extraña relación de equívocos en que nos hallamos en la relación cotidiana, incluso entre los llamados videntes y los ciegos”, finalizó.

El programa de La mirada invisible. Noveno coloquio de 17, Instituto de Estudios Críticos, continuará sus actividades hasta el sábado 3 de julio, en la Biblioteca de México “José Vasconcelos” de Conaculta, ubicada en Plaza de la Ciudadela 4, Centro Histórico.

AMS     México / Distrito Federal

 
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